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Sismo #19S pudo afectar ADN

El sismo del 19 de septiembre de 2017 no sólo estremeció edificios y movió conciencias, hubo algo todavía más impactante como la posibilidad de alterar el ADN, ocasionado por diversas reacciones posteriores al evento.

Humberto Nicolini Sánchez, investigador del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen), explicó que a pesar de que todos los que vivieron el movimiento telúrico tuvieron alguna reacción, no todos desarrollaron estrés postraumático. Incluso, hay quienes no estuvieron presentes y con tan sólo ver imágenes o escuchar audios de ese día, presentaron reacciones más severas, que serían las causas de una posible impacto genético.

El ambiente no es el único factor implicado en el desarrollo del estrés postraumático y que podría haber un factor genético o epigenético involucrado, se explica.

Existen evidencias científicas que sugieren que vivir un evento traumático podría ocasionar que la información genética de una persona se lea de manera distinta y esto altere algunas vías hormonales, propiciando que sufra síntomas más severos que el resto de la población.”

En información dada a conocer por el Conacyt, se informa que Humberto Nicolini inició un proyecto en el Laboratorio Genómica de Enfermedades Psiquiátricas y Neurodegenerativas del Inmegen, para analizar las diferencias en el epigenoma entre personas que desarrollaron estrés postraumático por el sismo del pasado 19 de septiembre y personas que no lo desarrollaron.

“Los síntomas del estrés postraumático pueden ser tan severos que perjudican la vida de un individuo y además no desaparecen con el tiempo”, explica Humberto Nicolini.

El investigador y un equipo de científicos están trabajando con personas que recibieron el diagnóstico de estrés postraumático en el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, en el Hospital Psiquiátrico Infantil Juan N. Navarro y en otros institutos de salud, los entrevistan y les toman muestras de sangre y de saliva para realizar el análisis epigenético.

Reacción en cadena

En la publicación, se difunde que si bien los genes de las personas no cambian por la exposición a un evento traumático, si existen proteínas que mediante una reacción química pueden añadir una molécula denominada metilo (CH3-) en ciertas partes del material genético.

En cierta medida, esta molécula “tapa” los genes e impide que la maquinaria celular se una a ellos y los lea correctamente. Este proceso llamado metilación es un proceso epigenético, es decir, está regulado por el ambiente, y aunque no cambie lo que está escrito en los genes, sí puede inhibir su actividad.”

Nicolini expresó que los cambios epigenéticos pueden ocurrir sólo en los tejidos del cuerpo que se vean involucrados en la situación ambiental que los desencadena.

“Lo ideal para estudiar algo que ocurre a nivel cerebral sería tomar muestras del tejido cerebral, pero evidentemente eso no es factible… es probable que sí podamos ver los cambios en sangre periférica”.

El investigador espera que los cambios epigenéticos en el tejido cerebral se reflejen en los patrones de liberación del cortisol y alteren la metilación de las células inmunológicas.

Los resultados de este estudio, que calcula se tendrán en un año más, podrán explicar algunas de las consecuencias de un evento que marcó no solo hasta los huesos, sino hasta el ADN, a una gran cantidad de mexicanos.

Puedes revisar la información completa:

Con información de Conacyt
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