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Pizza napolitana, patrimonio de la Humanidad

ROMA, Italia, 10/diciembre/2017.- En Italia hacer y sentarse a comer una pizza es mucho más que una actividad cotidiana, ahora es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, declarado por la Unesco.

Prácticamente su elaboración es orfebrería donde cada detalle cuenta. No se ha reconocido solo el producto, sino fundamentalmente “el arte tradicional de los pizzaiuoli napolitanos”. De sus manos sale cada día el producto estrella de todo un país, entre cantos y bromas en jerga local que acaban pasando de generación en generación y giros imposibles de la masa en el aire, que “baila” rápidamente de una mano a otra del maestro pizzero para oxigenarla.

Dos ingredientes básicos como el agua y la harina y apenas cuatro o cinco añadidos: mozzarella, tomate, albahaca y aceite de oliva para la clásica Margarita, han conseguido además algo a menudo insólito en Italia: unanimidad y que todos remen en la misma dirección.

El Comité del Patrimonio Mundial del organismo cultural de la ONU, reunido en la isla surcoreana de Jeju dio por fin el visto bueno a una distinción que llevaba tiempo cocinándose, a fuego lento, desde 2009, cuando el ministerio de Agricultura, Alimentación y Silvicultura lanzó por primera vez la candidatura para que la pizza napolitana engrosara la presencia italiana en las listas de la Unesco. En el último sprint, desde el año pasado más de 2 millones de Italianos se han volcado en la recogida de firmas para apoyar el proyecto.

Según los datos de la Confederación Nacional del Artesanado y la Pequeña y Mediana Empresa, elaboran 192 millones de pizzas al mes o, lo que es lo mismo, 2 mil 300 millones de pizzas al año que mueven 12 mil millones de euros.

Según las estadísticas, cada italiano come 7,6 kilos al año, unas 38 pizzas, mientras que en España se consumen unos 4,3 kilos por persona; en Francia y Alemania , 4,2. Lejos de las fronteras italianas, la cultura de la pizza también ha calado fuerte. En Canadá, el consumo medio asciende a los 7,5 kilos al año y Estados Unidos lidera el ranking de los amantes de esta receta; allí cada habitante come una media de 13 kilos de pizza al año.

Se desconoce dónde y cuando nació exactamente la fórmula, que parece ser milenaria, pero la tradición de comenzar a aliñar el pan con diversos ingredientes estaba presente en las antiguas culturas romana y etrusca. Probablemente la llegada del tomate a Europa, en los siglos XVI -XVII cambió la concepción y añadió un nuevo modo de cocinar.

Con información de El País

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