Crónicas marcianas de una extranjera en México

¡Goool! por la inclusión: Euforia mundialista y #OrgulloGay

¡Gooool! Es un mantra continuo que escuchamos en las radios de los comercios, en los bares y en las vías mexicanas. El futbol, se predica y se vive con devoción en este país.

A pocos días de las elecciones, todo parece orbitar en torno a la esperanza de un México elevado, engrandecido por el sueño de una copa. Como dice Chicharito: ¡Hay que imaginarnos cosas chingonas!

La fiebre esparce y expande en todos los ámbitos de la vida y el mes del Orgullo LGBTTTI no escapa de la pandemia. La comunidad que todavía lucha por visibilizarse en el país de los “meros machos”, suma a la fiesta y fusiona con los festejos del Tri.

Una mezcla un poco sui generis para muchos, pero que tiene lógica en la euforia mundialista, la misma que permite que los presidenciables envíen saludos a la selección cuando les preguntan sobre la violencia de género o que justifique la visita de entusiastas a la embajada de Corea.

¡Tomemos las calles!

Brillantina, colores, indignación y “joto”, todos juntos de juerga en la XL edición de la marcha por el Orgullo, un encuentro que, tras varias décadas, conglomeró 250 mil asistentes.

Ocupar el espacio público es una conquista, una labor de pioneros atrevidos a llevar sus banderas a nuevos límites, a ser una presencia contundente.

Gente de Michoacán y otros estados “no tan progresistas”, viajaron para asistir a un evento que pone pausa a las normas tradicionales, que libera la presión de 364 días no siempre incluyentes.

Las empresas son “políticamente correctas” en ese término y todos quieren portar la bandera, o al menos ese es el ambiente. Un intermedio en el que una comunidad diversa pide a gritos la normalización de su realidad.

Caminamos y bailamos entre la multitud, navegamos entre alas de ángel y diademas de unicornios, leímos carteles, buscamos testimonios y tratamos de captar el ambiente.

Sadomasoquistas, drags, gente con la camiseta verde, otros en actitud sobria, todos necesitaban estar allí, porque sin importar cómo cada quien interpreta el evento, todos coincidieron en que el quórum era necesario.

La fórmula es sencilla: si me manifiesto, existo…existo dentro de los márgenes de la sociedad a la que por derecho debería integrarme plenamente.

El ying y el yang…

Para los futboleros es otra cosa, forman parte del deber ser en una nación concentrada en superar la maldición de los octavos de finales, que sueña con balones, aferrada a atajar en la portería… que debía ganar contra pronóstico el partido con Alemania, la cuatro veces campeona.

Pero, y en el “pero” siempre están los giros interesantes de las historias, el Chucky Lozano dio su patada gloriosa y con el 1-0 contra Alemania decretó fiesta nacional. Había que celebrar.

El Ángel ya estaba invadido por banderas arcoíris. Así que lo inusitado ocurrió, entre alcohol y ánimos elevados, fotos y más fotos se retrataron hinchas y renegados, juntos y separados, porque era día de gloria general.

Dejavú

Escépticos dirían que un milagro no ocurre dos veces, no de la misma manera.

Pero cuando Charly dominó el balón, las miradas desaprobatorias empezaron a desaparecer. Llegó con peluca y barba, trajeado con shorts y top de flores al reloj del centro histórico de Pachuca, ser gay fuera de CDMX no es lo mismo en México.

La cita ya estaba hecha, una “cascarita” para descolocar los géneros. Barbas dibujadas, pelucas y camisetas estilo ombligueras disputaban con entusiasmo el balón, mientras un coro improvisado de porritas gritaba por la diversidad.

La bandera LGBTTTI ondeaba mientras del otro lado de la plaza, coincidía con un mitin del Partido Acción Nacional (PAN), epítome de la derecha y conservadurismo mexicano. Una vez más, un panorama fértil para la confrontación.

Pero, una vez más el “pero”, la fiebre futbolera causó su influjo y pronto se añadieron al juego cuatro adolescentes que portaban la bandera del PAN, jugaron con entusiasmo y se mezclaron con los equipos.


Ferlaa Estrada

Ningún insulto, cuestionamiento o tensión. Sólo adrenalina y risas. Los estandartes quedaron relegados, tirados a un lado y olvidados, en un acto que no demostró mucha filiación real al partido.

Charly sonreía con la amplia dentadura alineada, la misma que le permitió tener éxito con las chicas antes de salir del clóset. Era una tarde de triunfo, otro punto más para la selección mexicana en la que no sólo militan los 11 que salen a la cancha en Rusia, sino los 126 millones que habitan estas tierras.

México es incluyente cuando se trata de futbol.

Mostrar más

Ida Vanesa Medina

Venezolana, gitana por convicción, cazadora de historias y de imágenes.

Deja un comentario

Close