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Esta es la verdadera historia de Yalitza Aparicio

La actriz que le dio un rostro a México.

Serán sus ojos luminosos o su risa contagiosa, la ligereza de su personalidad o su actitud ante la vida. El hecho es que Yalitza Aparicio cautiva. Tiene un don que no se explica, pero que encanta.

Lo hizo con Alfonso Cuarón, su director en ‘Roma’; con Marina de Tavira, su coprotagonista, y con todo un país que ve reflejadas en ella su idiosincracia y belleza.

Tom Hanks, Cate Blanchett y Emma Stone estrecharon su mano y le expresaron profunda admiración.

El reconocimiento mediático también ha sido unánime: The New York Times la ubicó en la lista de los Mejores Diez Actores del Año y la revista Time aseguró que había dado la Mejor Actuación del Año.

Esta chica de 25 años, que nunca antes había actuado, dio vida a Cleo, alter ego de Libo, quien en la vida real fuera nana de Cuarón.

 Y sin saberlo, sacudió a la industria cinematográfica del país. Pero, sobre todo, le dio un rostro a México.

“No soy la mujer del año”, aclara Yalitza en entrevista exclusiva para Quién, “pero estoy muy feliz de que las personas se sientan identificadas, y si me encuentran como una forma de inspiración, con eso yo estoy feliz”.

Yalitza es inspiración y orgullo

Ahora la joven originaria de Tlaxiaco, Oaxaca, quien se graduó como maestra normalista, es nominada al Oscar para mejor actriz. 

Su vida ha cambiado, pero Yalitza no pierde su eje ante esta vorágine.

“El no olvidar de dónde vengo y siempre sentirme orgullosa de mis raíces, me ayuda a seguir siendo quien soy”.

La maestra que no quería ser actriz

En una casa de cultura de Tlaxiaco apareció una joven de tez morena, cabello oscuro y ojos de profunda mirada.

 Se presentó como Yalitza Aparicio Martínez.

Estaba ahí por recomendación de su hermana Edith, quien quería hacer audición, pero no pudo quedarse con el papel por su avanzado embarazo.

Yalitza compartió con el equipo de casting que era egresada de la Licenciatura en Educación Preescolar, pero no dijo que su sueño no era, ni había sido, convertirse en actriz.

El casting de Yalitza

De las 3 mil mexicanas más que adicionaron en Chiapas, Veracruz, Oaxaca y la Ciudad de México, ninguna sabía que, en caso de quedarse con el papel, ayudaría a Alfonso Cuarón a contar la historia de Liboria Rodríguez, su nana.

El proceso de separación de su madre (interpretada por Marina de Tavira) y su padre (encarnado por Fernando Grediaga), y a retratar el convulso y políticamente violento México de los 70.

“Cuando era niña, yo tenía la idea de salir y viajar. Poco después dije: ‘Quiero ser maestra’. No recuerdo por qué opté por eso, pero fue algo que siempre me llamó la atención. Nunca me pasó por la cabeza que quería ser actriz o hacer una película. Tengo mi título como educadora, pero no ejercí la profesión”.

“Las personas tenían que parecerse a las reales, pero también energéticamente: sentirse como las que Cuarón conocía”, recuerda Luis Rosales, director de casting de Roma.

“Estábamos a dos semanas de iniciar, cuando Alfonso me dijo: ‘Felicidades, tienes a Cleo’. Lloré de felicidad. Me siento muy afortunado de haber conocido a Yalitza”.

El equipo de producción la invitó a una prueba en la ciudad de Oaxaca.

La familia completa acudió a este llamado pues, en una comunidad donde la trata de personas es común, los Aparicio tomaron esta precaución.

“Ella no tenía idea de quién era yo”, dijo Cuarón a The Hollywood Reporter.

“Y me dijo: ‘Mira, yo acabo de terminar la escuela, debo esperar entre seis y ocho meses para saber si conseguí trabajo [si le daban la plaza para la docencia], así que no tengo nada mejor que hacer”.

Aprecio y admiración

Marina, por su parte, reconoció algo especial en Yalitza, quien en la sonrisa lleva un dejo de timidez que es opacado por el gozo de quien está viviendo muchas cosas como primera vez, y su mirada no esconde el asombro.

“Ella es un ser especial, un ser de luz, es transparente”, opina Marina. “En la última prueba de casting, nos dejaron juntas mucho tiempo. Empezamos a hablar y en seguida pensé: ‘Esta mujer es increíble, tiene una pureza de alma. No tiene pensamientos que le estorben porque está en el presente. Tampoco está a la expectativa de nada, simplemente va tomando lo que la vida le da cada día”.

Así como un país se ha volcado en admiración hacia Yalitza, ella tiene a su vez sus ídolos.

Uno es la pedagoga y educadora María Montessori, resultado de sus propios estudios, y otro es precisamente la persona en la que, a lo largo de un año de rodaje, se convirtió, Libo.

“Ella es una es una mujer increíble, con un corazón enorme”, dice Yalitza. “Ahora que conocí su historia, es sorprendente cómo sigue teniendo esa luz y brindando ese amor, a pesar de todo lo que ha pasado”.

Aunque su actuación tuvo menciones en festivales, en su memoria y valores hay cosas más importantes, como su familia.

Encabezada por su madre, una triqui de nombre Margarita, y su padre, un mixteca llamado Raúl, a quienes pudo mostrarles el filme en el Festival Internacional de Cine de Morelia, donde fue galardonada con El Ojo.

“Mis papás estuvieron conmigo. Mi mamá es una mujer que prácticamente fue madre soltera y siempre estuvo con nosotros. Que ella viera la película fue algo maravilloso […] Sobre los viajes, ellos están muy felices y sorprendidos. Hay muchas cosas que no entienden, pero me dicen: ‘Tú disfruta, ve y conoce”.

Viajes donde encuentra sosiego y gozo.

Como en una de las escenas de ‘Roma’, en la que Cleo contempla el horizonte y los aromas del campo, así Yalitza abre bien los sentidos.

“Me encanta apreciar el paisaje, la naturaleza. En esos lugares me pierdo totalmente. Amo ir descubriendo la diferencia entre un lugar y otro. Venecia tiene historia y es tan diferente a Londres, que también es maravillosa”.

Estas sensaciones naturales llenan a esta mujer casi tanto como las cartas y muestras de cariño que le han hecho llegar a quienes intenta inspirar.

“Niños que conocí durante mis servicios sociales o en clases me han mandado mensajes, me felicitan y me da emoción saber que ellos quieren seguir luchando por sus sueños. Algunos quieren ser doctores, otros actores, y eso me ponen muy feliz. Me doy cuenta de que me he convertido en una fuente de inspiración para ellos”.

El mundo toma nota de Yalitza

Con su protagónico en Roma, Yalitza vino a enseñar que alguien ajeno al mundo del cine puede ser considerada la actriz del año, que se puede no pertenecer a una élite y brillar en el séptimo arte, que no hay color de piel que importe más que una persona y que los límites pueden ser rotos.

“La película fue una oportunidad de mostrar que puedes alcanzar lo que quieras, que no nos dejemos llevar por los estereotipos, que no aceptemos que se debe tener cierto perfil para aparecer en una revista. Si sigues soñando y luchando por lo que quieres, ahí va a estar”.

Yalizta está segura de sus palabras.

De hecho, si estuviera en el aula de una escuela, cosa que no descarta para su futuro, sería la primera lección que le daría a sus chicos.

“Les enseñaría a valorar las cosas, a seguir creciendo los valores que ellos tienen. Los niños, como sabemos, no tienen ninguna malicia; la van aprendiendo con el tiempo. Es una edad maravillosa en las que les pueden servir tantas cosas”.

Si las letras de Yalitza Aparicio quedan grabadas en oro, que sea por esa convicción.

“Atesoro todo lo que he vivido… algunas cosas que pude haber sufrido… porque gracias a todas esas experiencias, ahora soy quien soy y no lo cambiaría por nada”, responde Yalitza Aparicio.

*Entrevista de revista Quién

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Zulema Meraz

Mexicana-americana, la güerilla que no es ni de aquí ni de allá pero se la pasa bien en ambos lados.

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