Blanca E Gutiérrez | SUBRAYADO.MX
Macromural, 40 mil metros cuadrados de indiferencia
Al alza delincuencia en Pachuca
PACHUCA, Hidalgo, 09/abril/2018.- Hace unos días inauguraron en su totalidad el Macromural más grande del mundo en el cerro de Cubitos de la capital hidalguense.

Una obra, que desde 2015, cuando el presidente de México, Enrique Peña Nieto, el entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, acompañados del secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, el exgobernador de Hidalgo, Francisco Olvera, y el expresidente municipal, Eleazar García, entregaron la primera etapa de la obra, ha sido presumida como un detonante para disminuir la incidencia delictiva de la zona.



Sin embargo, ha sido cuestionada, no sólo por los recursos destinados -se hablan de más de 12 millones de pesos- sino porque no ha cumplido con su objetivo principal de bajar la violencia en la zona y recomponer el tejido social.

Como lo refirió Subrayado.mx, a través de testimonios de los habitantes de la zona, la percepción es que la situación no ha cambiado, incluso en algunos espacios de la colonia Palmitas y Barrio de Cubitos, donde se pintó el mural, con una longitud actual de 40 mil metros cuadrados, la delincuencia ha recrudecido.



Municipio sin cifras



Durante la entrega de la tercera etapa, el 23 de marzo pasado, la alcaldesa de Pachuca, Yolanda Tellería, no proporcionó cifras de la incidencia delictiva en la zona y mucho menos si el mural ha ayudado a que disminuya.



En una consulta de los índices de delitos por municipio que proporciona el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, organismo dependiente de la Segob, arroja que en Pachuca algunos delitos van al alza.

Por ejemplo, en 2016 se cometieron 10 homicidios y, tan sólo en lo que va de 2018, la cifra alcanza 31 casos.



Si bien el acumulado no da a conocer índices por cada una de las zonas o colonias de Pachuca, sí brinda un panorama de la situación delictiva en la ciudad.

En lo referente al delito de lesiones, de 209 en 2016, en el primer bimestre del año ya llegó a 206; robo a casa, de 107, ahora alcanza 146; robo de vehículo -uno de los delitos con mayor incidencia- pasó de 59 a 220. Robo a negocio de 73 a 120; violencia familiar de 98 a 157.



En 2016 contabilizaron 5 violaciones, en enero y febrero de este año ya suman 19; abuso sexual de 5 a 7; y en el caso de los feminicidios, en 2016 y 2017 estaba en cero, ahora registra 1 caso.

Semáforo Rojo

Para conocer más sobre el panorama de la delincuencia en Pachuca, Subrayado también consultó las cifras del Semáforo Delictivo de septiembre 2016 -cuando empezó el periodo de la actual administración municipal- a septiembre de 2017, con la intención de conocer la variación anual.

De 11 delitos que contempla el Semáforo, Pachuca encabeza en ocho de la lista de los 16 municipios de Hidalgo con mayores índices delictivos.



En homicidios, pasó de 17 a 36; extorsión, 10 a 24; narcomenudeo, 63 a 81; robo de vehículo, 802 a 1216; robo a casa, 630 a 811; robo a negocio, 524 a 628; violación, 73 a 84, violencia familiar, 858 a 993. Aunque lesiones disminuyó ligeramente de 1327 a 1323, Pachuca encabeza la lista de ese delito.

El tema del secuestro incrementó de 1 a 2 casos, pero en este rubro la capital hidalguense ocupa la tercera posición de los municipios tomados en cuenta para esta muestra. Y en feminicidios, va hasta la posición 11, que pasó de 2 a 1 caso de septiembre de 2016 a septiembre de 2017.



En septiembre de 2016, cuando inició la presente administración municipal, el Semáforo Delictivo colocó a Pachuca en color verde en los delitos de secuestro, extorsión, violación y feminicidio, por registrar, en el primer caso, cero incidentes; en el segundo, sólo 1; violación, 5 y feminicidio, 0. En amarillo, homicidio con 2, y robo a vehículo, 59. En rojo, se encontró narcomenudeo con 4; robo a casa, 107, robo a negocio, 73; y lesiones, con 183.

Un año después, en el mismo mes, sólo alcanzaron el color verde, secuestro y feminicidio, con cero casos; y, violación, 3. El resto, estaba en rojo: homicidio, 4; robo de vehículo, 106; extorsión, 4; narcomenudeo, 8; robo a casa, 72; robo a negocio, 56; lesiones, 121; y, violencia familiar, 70. Algunos podrían parecer una variación a la baja, sin embargo son medidos con respecto a la media de otros municipios.



En febrero de 2018, las cifras más actualizadas del Semáforo Delicitvo, secuestro y feminicidio, cero; homicidio, 4; extorsión, 1; narcomenudeo, 8; robo de vehículo, 100; robo de casa, 65; robo de negocio, 45; lesiones, 67; violación, 10; y, violencia familiar, 93.



No salen las cuentas…

Han transcurrido prácticamente dos años y medio desde que se entregó la primera etapa de la obra; presumen que fueron más de 12 millones de pesos para la primera y segunda etapa; la tercera etapa concluyó con recursos privados.

Durante este tiempo, desde el presidente Peña Nieto, hasta la actual administración municipal de Yolanda Tellería, insisten en la manera en que este mural motivó la convivencia entre los habitantes de Palmitas y Cubitos, y sobre todo disminuyó los índices delictivos.



El primer mandatario del país, aseguró en 2015 que a través de esta acción del Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia -que por cierto tenía recursos de 7 mil 500 millones de pesos- los homicidios disminuían 35 por ciento.

En su oportunidad, el expresidente municipal de Pachuca, Eleazar García, dijo que los incidentes delictivos en 2015 se habían reducido hasta un 78 por ciento en Pachuca, comparado con el 2012, año en que inició el Programa Nacional.



En noviembre de 2017, cuando el exmandatario hidalguense, Miguel Osorio Chong, y el gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, inauguraron la segunda etapa, destacaron la recomposición del tejido social; del uso de la inteligencia para la prevención del delito, pero tampoco ofrecieron números sobre la incidencia delectiva.

Al parecer, los datos compilados en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, demuestran lo contrario; al menos que Cubitos y Palmitas sean casos aislados, con cifras tan importantes que prefieren mantenerse celosamente guardadas.




¿Mural? Macrorótulo al servicio político: creadores

Creadores de Hidalgo coincidieron que el Macromural Cubitos-Palmitas, es un proyecto fallido desde lo social y por supuesto con grandes interrogantes desde la visión artística.

Miguel Ledezma, profesor de Arte urbano y coordinador del área de investigación del Instituto de Artes, consideró que si bien la concepción de la propuesta fue insertarse en el arte contemporáneo, con un enfoque de interacción social, lo cierto es que esta pieza no cumple con esa función, no ha resultado porque desde su inicio ya traía una carga política y de poca transparencia.

“Es un proyecto fallido, fracasado, porque tiene varias cosas que no se llevaron a cabo como se esperaba, desde su contrato al colectivo. Es un tema superficial, frívolo, el tema del viento creo que no impacta, creo que ha sido un despilfarro cuando se destina tanto dinero al arte público, en algo que sí hubiera beneficiado al barrio de Palmitas”, expresó.






Ledezma, a partir del artículo Macromural de Palmitas: corrupción, sueños rotos y promesas vacías, publicado por el periodista Emmanuel Ameth en Los Angeles Press –donde evidencia la poca transparencia en los recursos destinados para la primera etapa del mural y la nula efectividad en la disminución de la violencia-, trabajó en un pieza homónima de intervención social con la intención de cuestionar al gobierno sobre la utilización del dinero, y hacer visible a los habitantes cómo el mural sólo cumplía con una función meramente decorativa.



“Son cosas que parecen ser más un simulacro, una decoración de lo que es la pobreza y la violencia en México, por eso creo que está fallido. Nunca hubo un acercamiento del gobierno hacia los artistas locales. Un especie de monumento arbitrario que se impone en un lugar sin pedir la opinión del público y de los especialistas”.



El objetivo del proyecto de Miguel Ledezma era confrontar el discurso político, que presumen al macromural como la transformación del tejido social de la zona, pero los habitantes de Cubitos y Palmitas en tanto sortean la violencia, con robos a sus negocios y con la delincuencia persistente en la calles.



Escenografía para maquillar la pobreza

“Es un macrorótulo…una escenografía que les sirve a los actores políticos y que luego es efímera y desechable”, así definió el artista hidalguense Enrique Garnica, al Macromural de Palmitas-Cubitos.

Garnica, uno de los creadores más importantes de Hidalgo, con obras de trascendencia nacional por su profundo cuestionamiento crítico, señaló que el proyecto es anticuado, con un discurso ya muy rebasado y aunque quienes lo elaboraron no lo crearon con una intención artística, tampoco cree que alguien vaya a defender el mural, ni desde la sociedad, ni desde la comunidad artística.

Por lo anterior, tampoco contiene elementos que lo provean de identidad, porque lo hicieron jóvenes contratados por el sistema, que se vuelven rotulistas oficiales y complacientes, y termina como una obra de folclor, sin concepto y sin ningún fin.



“No creo que cumpla como pieza artística para la eternidad, ni que la humanidad la defienda, es una escenografía”, opinó.

El mural no nos representa en ningún sentido, agregó, “ya desde que una persona empieza a pintar, ya veo a Siqueiros, Rivera pintando con Comex, son escenografías efímeras que no van a durar. En su discurso plástico no nos representa, son escenas lejanas y alejadas, siguen cayendo en la cuestión folclórica y decorativa que terminan en un rótulo”.

Enrique Garnica criticó el despilfarro de recursos públicos, que pudieron ser utilizados en otras alternativas como un centro cultural, que verdaderamente ataque la raíz de los problemas de la zona, con acciones interdisciplinarias e integrales. Y consideró que tampoco debe verse desde un punto de vista turístico, porque no hay ni siquiera la infraestructura adecuada que permita a los visitantes tener acceso al perímetro.

Marca de la marginación

La artista visual Julia Caporal también opinó que el proyecto fracasó desde su concepción porque sólo ha marcado más a la zona, en vez de motivar el interés por recorrer el barrio de Cubitos y colonia Palmitas, los señala, porque no hay una verdadera apropiación del espacio público.

Expresó que no con pintar las casas o con hacer un macromural se va a arreglar la situación socioeconómica de la gente, “eso se ha utilizado como un fin político más que algo cultural, social”.

La investigadora de tiempo completo en el Instituto de Artes, coincidió en la idea de crear espacios donde la gente vaya a crear, o aprender oficios, talleres que verdaderamente les generen un ingreso; y, si otro de los objetivo es promover el turismo, sugirió crear galerías abiertas con exposiciones e intervenciones.

“Se puede trabajar pero no hay interés porque no hay un interés político, por eso no hay tanto auge en eso, sino me propones algo que me beneficie, no te lo doy, siempre ha sido el gran problema del arte con la sociedad y el arte con la política”.




Karina Ortiz
Reportero

Susana Hernández
Editor



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