EFE
Desaparición de estudiantes, fosa común de irregularidades
En México hay 9 mil 404 jóvenes sin localizar



PACHUCA, Hidalgo, 23/mayo/2018.- La esperanza de 43 normalistas de luchar por una educación más justa y contar con espacios de enseñanza en las regiones rurales de Guerrero, murió, según la PGR, en manos de sicarios. Aunque la “Verdad Histórica” de Jesús Murillo Karam, entonces procurador, siga en duda.

La ilusión de un grupo de estudiantes de cine de Jalisco por ver realizado un documental se esfumó. Hasta hoy, tres jóvenes siguen desaparecidos, aunque versiones oficiales apuntaron que estaban muertos, pues supuestamente fueron abatidos y diluidos en ácido por un cártel que los confundió con integrantes de otra organización criminal con la que disputan el territorio del estado.

La vocación de una pasante de medicina por velar la salud de los hidalguenses fue extinguida en algún punto del trayecto de Huejutla a Pisaflores, durante su viaje fue interceptada, asesinada y calcinada.

Los sueños de una adolescente tampoco fueron realizado. Golpes y una violación múltiple, no sólo vejaron su integridad, la condujeron a la muerte y su cuerpo fue hallado en la comunidad de Tilcuautla, Hidalgo. Según la investigación oficial, que está en duda, el cadáver correspondía a una menor de 14 años desaparecida y que estudiaba en una secundaria de Pachuca.

Hoy, en México celebramos el Día del Estudiante, con un panorama hostil que consterna a diario a un país que huele a violencia, a impunidad y vive con miedo. Que mantiene en vilo la credibilidad de las instituciones de justicia mexicana, al no poder demostrar que los cuerpos o restos humanos encontrados correspondan en realidad a los desaparecidos.



Juventud, sueños rotos

Este sábado 19 de mayo se cumplieron cuatro años de la desaparición de Ana Itzel Escamilla Téllez, una joven de apenas 14 años y a quien las autoridades de justicia de Hidalgo dieron por muerta.

Pero que de acuerdo a declaraciones que han hecho sus padres a diferentes medios, el cuerpo encontrado no corresponde al de su hija y el asesinato sigue impune.

Itzel, quien cursaba la secundaria en la Técnica 40 de Pachuca, desapareció en 2014. Tras varios días de búsqueda, el 26 de mayo de ese mismo año, localizaron en la comunidad de Tilcuautla, en el municipio de San Agustín Tlaxiaca, los restos del cuerpo de una joven que presentaba señales de haber sido golpeada y violada en múltiples ocasiones.

Tras el hallazgo supuestas pruebas realizadas al cadáver, las instancias de justicia de la entidad aseguraron que los restos correspondían a Itzel.

Casi un mes después, el 25 de junio de 2014, detuvieron y encarcelaron al padre de la menor, Juan Carlos Escamilla Rodríguez, a quien señalaron y acusaron como el responsable del asesinato.

Sin embargo, por irregularidades en el proceso, Juan Carlos quedó en libertad dos años después, el 15 de junio de 2016, al no aportar las pruebas suficientes, además de acreditar que autoridades omitieron procesos y fabricaron pruebas.

Tras su salida y hasta ahora, Juan Carlos Escamilla y su esposa, Janeth Téllez Islas, continúan en la búsqueda de respuestas. En junio de 2017, solicitaron, a través de su defensa Carlos Pratt Straffon, a la Procuraduría de Justicia de Hidalgo, la exhumación del cadáver, pero en octubre pasado la dependencia negó esta petición, al asegurar que de acuerdo a las diligencias, acreditaron que el cadáver sí era de Itzel.

Mil 465 días han transcurrido desde que no hay certeza en el caso de Itzel.



El costo de ser mujer

En México, ser mujer representa un alto costo que pagar.

Hasta hace poco más de una semana, Stephania Rodríguez Islas, una pasante de Medicina, realizaba su servicio en Pisaflores, municipio al norte de Hidalgo.

La noche del domingo 13 de mayo avisó a su mamá que el lunes estaría en Pachuca, por cuestiones de trabajo; sin embargo, nunca llegó a su destino. En un punto de su viaje de Huejutla a Pisaflores, fue secuestrada.

Una compañera de su trabajo informó a sus familiares que Stephania no había llegado a laborar a la clínica, por lo que desde ese momento iniciaron la búsqueda.

Un par de días después, el 15 de mayo, la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo confirmó que el cadáver de una mujer había sido encontrado en la región de Iglesia Vieja-San Rafael, municipio de Chapulhuacán –ubicado a 24 kilómetros de Pisaflores- correspondían a Stephania, luego de las pruebas correspondientes realizadas al cuerpo que apareció parcialmente calcinado.

Sus padres reconocieron y confirmaron que los restos eran de Stephania.

A paso de tortuga

Han transcurrido 43 meses de la desaparición, el 26 de septiembre de 2014, de los estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, un caso que a 33 días de los hechos, para el hidalguense y entonces procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, los avances en la investigación apuntaban sólo a una vertiente y era la “Verdad Histórica”: las víctimas fueron asesinadas e incineradas por integrantes del cártel Guerreros Unidos, sin embargo hasta hoy esa versión sigue descartada.

A pesar de que los padres de los normalistas -quienes no han cesado en la búsqueda de sus hijos y de exigir justicia para esclarecer los hechos- han encontrado eco en organismos internacionales, no sólo por la desaparición de los jóvenes, sino por la violación de derechos humanos contra al menos 34 personas que fueron torturadas y muchas de ellas detenidas arbitrariamente, como el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, la Corte Penal Internacional, la ONU y al menos otras 20 organizaciones, el caso sigue impune.

Casi cuatro años de recorrer casi todo el territorio mexicano, buscando respuestas; de hacer una gira por Europa para alzar la voz sobre las desapariciones en México, de aguantar las dudas del gobierno mexicano sobre los informes internacionales que documentan las fallas en la investigación.

Justicia que ha demostrado no ser pronta, ni expedita, en este caso, porque que a pesar de que en marzo de este año, durante una audiencia en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) -a la que asistieron funcionarios del gobierno de México y padres de los 43 de Ayotzinapa- las autoridades de nuestro país aseguraron que han realizado más de 800 acciones, aún no existe una respuesta final.

Frente a este escenario, y ante el cambio de gobierno de la República, los padres temen carpetazo a las investigaciones, que señalan hoy están detenidas y puedan cerrarse por completo.

Por lo que clamaron ante la CIDH que no cesen las averiguaciones y pongan especial interés en los mensajes interceptados por el gobierno estadounidense, desde los que, presupone, el cártel Guerreros Unidos coordinó un ataque contra un camión en Iguala, donde esa noche, aseguraron las autoridades mexicanas de justicia, viajaban los 43 normalistas, pero hoy permanecen desaparecidos.



Película no revelada

Su paso por Tonalá era sólo para la grabación de un documental, un trabajo escolar.

Nunca imaginaron que el 19 de marzo de este año, durante su viaje de regreso a Guadalajara, desaparecerían, aunque según versiones oficiales afirmaron, de manera preliminar, que fueron carne de cañón del Cártel Jalisco Nueva Generación, tras detener su trayecto por una falla mecánica en el automóvil que viajaban.

De acuerdo a la Fiscalía General del Estado, los tres estudiantes de cine, Javier Salomón Aceves Gastélum, Daniel Díaz y Marco Ávalos, fueron confundidos, secuestrados y asesinados por la organización criminal, que horas después decidió matarlos y diluirlos en ácido.

Sin embargo, la único que diluyeron fue la investigación oficial, pues los padres de familia no están convencidos que los restos hallados, pertenezcan a sus hijos.

En una entrevista para Proceso, la perito criminalista y exasesora de los afectados, María Lina Gutiérrez, aceptó que sólo era una investigación preliminar.

Explicó que una gota de sangre de Jesús Daniel, y residuos de ADN en las esposas de Marco, establecen que los muchachos fallecieron. Pero en el lugar encontraron ADN de otras 20 personas más.



Durante esta investigación, informaron que Javier Salomón fue confundido con Diego Gabriel Mejía, integrante del Cártel Jalisco Nueva Generación, propietario de la casa done realizaban la filmación. Pero, hasta este momento, no han hallado material genético de Salomón.

Por ahora, nada está claro y exigen la aparición con vida de los tres estudiantes.

De acuerdo al Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas:

• La desaparición de personas en México entre 2012 y enero de 2018 suma 23 mil 628 casos
• La población de entre 15 y 24 años es la más afectada, con 9 mil 404 de jóvenes sin localizar
• Tamaulipas ocupa el primer lugar con 5 mil 989 personas desaparecidas
• Edomex es el segundo sitio con 3 mil 834
• Jalisco está en la tercera posición con 3 mil 60




Karina Ortiz
Reportero

Susana Hernández
Editor



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